Libido: simulación vital

Ficcionauta Libido_mockup_tablet

Un juego narrativo para adultos que ofrece nuevas sensaciones a través de historias eróticas y dramáticas. Ideal para jugar en pareja o en un círculo íntimo.

Consigue un ejemplar digital
de Libido: simulación vital

Sobre el juego

Fecha de publicación: 2005

Editorial: El Autómata (autoedición).

Edición: digital

Páginas/palabras: 145/75 000

Desde su publicación, Libido ha estado disponible en línea de forma gratuita. Fue uno de los primeros juegos de rol en español en formato digital.

El objetivo fue traer algo nuevo a los juegos de rol, proporcionando una herramienta para crear y compartir historias centradas en las emociones humanas.

La reacción fue rápida: miles de personas hispanohablantes descargaron el juego, y todavía recibo mensajes preguntando si hay nuevo material, especialmente para jugar en pareja.

  • Conceptualización.
  • Diseño del sistema de juego.
  • Redacción.
  • Diseño gráfico.
  • Dirección de arte.

Arte

  • Luis Miguel Galache
  • Mike Montlló

Les pido que, cuando sientan “el cosquilleo”, den una serie de golpecitos sutiles en la mesa (…). Esa reacción ayuda a generar una atmósfera más desenfadada y excitante. Podrías probarlo, es un truco sin copyright.

Sistema de juego propio

Reglas de juego creadas ex profeso para ser fáciles y rápidas de entender por un público casual, tanto en la creación de personajes como en las mecánicas de juego.

Gestionar el ánimo de los personajes

Donde otros juegos se centran en gestionar puntos de vida e inventario, Libido se enfoca en las consecuencias emocionales de los conflictos.

Destacar el erotismo

La gestión de escenas eróticas en las partidas utiliza minijuegos para explorar fantasías eróticas de forma divertida.

Esquema que resume el proceso de creación de Protagonistas en Libido: simulación vital.

Veinte años después de su publicación, hay muchas cosas que reescribiría o rediseñaría de Libido, pero eso desvirtuaría el aura de torpeza ilusionada que deposité en él como veinteañero. Así que, asumiendo todas sus culpas, erratas y pequeñas virtudes, ahí sigue, tan desnudo como llegó al mundo.

José Lomo